Fragmento 0+-
FRAGMENTO 0±
Libertad
Él había llegado a Galicia después de pertenecer a los colegios de guardias jóvenes. Él era un hombre alto, fuerte y delgado, tenía el pelo muy negro y los dientes separados. El día que le pidió matrimonio le dijo que era un hombre de palabra.
-Lo mío es para siempre. Para siempre.
Ella se lo quedó mirando directo al corazón. Era una promesa. Una oración que se cumpliría a pies juntillas. Era para siempre. Para siempre.
Nunca había querido pertenecer a ninguna fuerza del orden, ni al ejército, ni a la guardia, ni a la policía local, ni a nada. Cuando salió la oportunidad de irse se sintió feliz. Comenzarían una nueva vida. Harían La América y volverían pronto. Antes de marchar nació mi hermano y después a los meses, pudo hacer todos los trámites para irse a Venezuela la tierra de su Libertad. Muchos gallegos marchaban a hacer La América. No conocían el castellano, pero sabían que allá muy lejos se podía hacer La América y volver con dinero para construir una casa y seguir viviendo na terriña. Y así lo hicieron.
Llegaba por barco, catorce días de travesía en una estadía colectiva con más de cuarenta personas, venían de muchas partes, de Italia, de distintos lugares de España y al llegar al Puerto de La Guaira, bajó del barco y allí estaban las hermandades de los gallegos que apenas comenzaban con las pensiones ofreciéndoles alojamiento y comida mientras conseguían trabajo...
Continua
R.T.
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